Acompañamiento durante todo el viaje por expertos locales y coordinadores Aya.
Hoteles y experiencias elegidas por su ubicación, diseño y conexión con el entorno.
Todos los traslados internos entre ciudades, desierto y experiencias clave.
Momentos únicos en desierto, mar, ciudades históricas y arquitectura contemporánea.
Amán, Jordania
Entre 10:00 y 12:00 hrs
Un viaje diseñado para personas en transición, curiosas y abiertas a explorar dos mundos opuestos. Desde la espiritualidad y el silencio del desierto jordano hasta la energía contemporánea de Emiratos Árabes.
Todo está cuidado: rutas, tiempos, alojamientos y experiencias.
Un plan claro, aspiracional y realmente útil: qué vas a hacer, cómo se vive, y tips pro para que cada día se sienta curado (sin caos).
Aterrizás, te instalás y entrás en “modo Jordania” sin apuro: descanso + primera probadita de ciudad.
Recorré Ammán a ritmo humano: historia, barrios, mercados y comida local que está muy, muy bien.
Jerash es cine: columnas infinitas, arcos y ruinas a gran escala que se sienten irreales (en el buen sentido).
Mosaicos, vistas panorámicas y después el spa natural definitivo: flotar en el Mar Muerto.
Llegás a la zona de Petra, hacés check-in y te preparás para el gran día. Hoy se vive con calma.
Caminás por el Siq, llegás al Tesoro y te pega ese momento de “por esto vinimos”. Inolvidable.
De la piedra rosada al silencio del desierto rojo. El atardecer en Wadi Rum es otra vibra.
Formaciones rocosas, panoramas abiertos y un cielo nocturno que parece set de película (pero real).
Del desierto al mar: descansar, nadar y cerrar con una cena al atardecer junto al agua.
Plan flexible: full relax o upgrade en barco para un día premium, re-fotografiable, en el Mar Rojo.
Cerrá el viaje en modo bienestar: spa, silencio y ese flotado icónico del Mar Muerto.
Un último café sin apuro, un último chapuzón y un check-out tranquilo. Que el final sea suave.
Lujo con propósito: arquitectura icónica, calma de desierto, cultura curada y días con espacio para respirar (sin modo checklist).
Aterrizás, hacés check-in y te llevás tu primer “glow Dubái” sin sobreplanificar. Hoy es suave, elegante y cero caos.
Altura, luz, arquitectura y el ritmo correcto (sin correr como checklist).
Un Dubái más humano: mercados, patrimonio y contraste “viejo + nuevo”.
Dunas, luz dorada y noche atemporal. Este es el “wow” calmado.
Arquitectura, arte y luz blanca. Un día pulido y silencioso.
Respirar: playa, spa, café lindo y compras solo si suman.
Mar, Palm y vibra premium sin prisas. Hoy se disfruta lento.
Arquitectura, cafés lindos y una cena con vibra “city lights”.
Emiratos con alma cultural: historia, museos y calma (sin prisa).
Paisaje distinto, energía calmada y lujo de hotel para recargar.
Brunch icónico, paseo con estética y noche final “fin de temporada”.
Desayuno tranquilo, últimos detalles y aeropuerto con margen. El lujo también es no correr.